Si hay algo que hacemos en diciembre es proponernos cambios de cara al año que llega. Somos más optimistas y pensamos que vamos a lograr todo lo que queremos, pero spoiler: no es así.

Un estudio de la Universidad de Stenton (Pennsylvania, Estados Unidos) dice que sólo un 8 % de las personas logra cumplir, a fin de año, los proyectos o metas propuestas. Y eso no es lo peor de todo: el 55% de quienes se plantean objetivos los abandonan antes de finalizar enero.

¿La responsabilidad? El estrés de fin de vacaciones. Y es que durante ese periodo feliz miramos la vida de manera mucho más relajada y somos más positivos -e incluso poco realistas- y la vuelta a la rutina suele provocar un impacto negativo: el estrés posvacacional, que es un trastorno adaptativo capaz de provocar angustia y, en los peores casos, depresión.

Este estrés es una barrera. Y, como cualquier barrera, puede superarse. Lo importante es identificarlo, controlarlo y sortearlo con éxito; esa es la única manera de poder cumplir tus objetivos sin descuidar tu salud física y mental. Con un inminente regreso a las actividades laborales y estudiantiles, Laboratorios Ysonut, una empresa dedicada a la macro y micronutrición, brinda algunos consejos para entender y mantener todo bajo control desde la mirada de la micronutrición adaptada al ritmo biológico de tu organismo.

¿Síndrome del regreso?

Volver a nuestras obligaciones luego de un periodo de descanso siempre puede ser un poco violento y doloroso. Comprender qué nos sucede a nivel psicológico al regresar al trabajo –quizá luego de meses– es clave. Por supuesto, no hay que olvidar que la pandemia que nos toca atravesar añade un matiz particular a toda la experiencia de la vuelta; estuvimos aislados mucho tiempo y con temor a contagiarnos en espacios cerrados de trabajo. Volver, significa un peligro.

Y eso afecta a todos: incluso aquellas personas que habitualmente son serenas y equilibradas pueden experimentar síntomas de estrés y ansiedad. El volverse a encontrar con personas o con situaciones que no han sido fáciles de llevar, o el mismo cambio de rutina pueden ser detonantes.

Es absolutamente normal que en los primeros días, tras el regreso, el cuerpo experimente mucho mayor cansancio e incluso sueño, por la intensificación del ritmo de actividad o por el cambio en los horarios. ¿Cómo cuidar nuestro cuerpo para no sufrir en la vuelta al trabajo?

Mejor que curar...

Como dice el dicho, siempre es mejor prevenir que curar. Identificar los síntomas, reconocer las señales y tomar medidas previas son pasos imprescindibles: se puede, por ejemplo, establecer prioridades para volver de manera escalonada a la rutina y prevenir la ansiedad. Pero hay algunos pasos más para evitar los cambios bruscos en la rutina y en los ciclos de sueño:

• Empezar a cuidar la alimentación y nutrición saludable. En vacaciones solemos modificar y alterar nuestros horarios y nuestra dieta. Y en la vuelta a la “vida normal”, también es importante empezar a retornar a horarios y dietas saludables. De hecho, bajar de peso suele ser uno de esos objetivos del año en los que claudicamos pronto.

Según estudios hechos por Ysonut, sólo un 19% de quienes lo intentan sin asistencia médica lo logran, mientras que el 70% de quienes inician el tratamiento con un especialista tienen éxito y logran mantener al menos por tres años el peso buscado. Y por eso es imprescindible cuidar tu salud con ayuda profesional.

• Realizar al menos 30 minutos de ejercicio al día. Salir a caminar es una alternativa con grandes beneficios: relaja, mejora la densidad ósea, desarrolla la fuerza y la masa muscular. Si acudís con un experto, probablemente te recomendará las rutinas y los ejercicios que más convienen a tu físico, ya que no cualquier ejercicio es beneficioso para todos por igual.

Aprender a relajarse

Siempre tiene que haber momentos de diversión. Alguna actividad placentera podrá ayudarte desconectarte de tu rutina laboral y a evitar el estrés. Técnicas como el yoga o la meditación también pueden servir para retomar el equilibrio físico y emocional a tu regreso.

Los malos pensamientos y los problemas diarios también dificultan que podamos reacomodarnos en nuestra rutina. Y es por eso que otra clave es aprender a combatir el estrés: las actividades que realizamos diariamente nos estresan y, con él, aparecen la irritabilidad, la depresión, la ansiedad, el insomnio, los dolores de cabeza y un largo etcétera.

Desintoxicarse

Sin duda las vacaciones son siempre la excusa para tomarse un descanso de la dieta; ahí es cuándo aparecen los excesos con la comida y la bebida. Volviendo a la rutina, debemos empezar con la limpieza: el cuerpo precisa una depuración profunda al menos unas dos veces por año. Ahí entran los suplementos: los más recomendados por los especialistas son aquellos con funciones antioxidantes y de depuración hepática. Los encontramos en vegetales como el alcaucil, cardo mariano, brócoli y rábano negro. En conjunto con aminoácidos (cisteína, metionina), minerales como el zinc y vitaminas del grupo B favorecen las funciones enzimáticas que ayudan a eliminar las toxinas del hígado. El hígado se encuentra protegido especialmente frente a los metales pesados y las toxinas que recibe con el exceso de comidas.

Y también viene bien suplementar el organismo. Está claro que para la aparición de la ansiedad hay condicionantes psicológicos, pero también corporales, y la nutrición influye en nuestra vulnerabilidad al estrés. Son recomendables, en este sentido, los alimentos o suplementos que contengan proteínas de origen animal o vegetal, péptidos de triptófano, cereales, minerales –potasio, calcio, magnesio, sodio, zinc, hierro, manganeso, cobre, iodo, selenio– y vitaminas A, D, E, C, B1, B2, B3, B5, B6, B9, B12 y B8, siempre con el debido control médico.

Más consejos

El camino para “estar bien” y preparado para la vuelta a la normalidad no es corto. Otros consejos para evitar el shock y el estrés del regreso al trabajo son: 1) beber mucha agua e incorporar infusiones y 2) dormir bien. Este último es un aspecto clave, porque, además de descansar, posibilita que el organismo regularice sus funciones y su ritmo circadiano. Dormir mal, además de alterar tu estado de ánimo, tu rendimiento y tu aspecto, no te ayudará a bajar de peso y mantenerlo saludable.